La condición humana.
Se adelanta el otoño
Se adelanta el otoño en la enredadera y no siento pena. Tengo todos los rayos de sol guardados entre los hilos del cestillo, en las entretelas donde he cosido cada momento de sosiego.
Solo me entristece el vacío que nos dejan los amigos que no volverán el próximo verano. Los traeremos a través de las sombras de los recuerdos.
Paparruchas
Según la RAE una "paparrucha" es una noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre el vulgo; una tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada; una masa blanda, como la del barro.
Pues de paparrucha ha calificado mis textos un lector o lectora y me inclino a pensar que se refiere al segundo significado, es decir, tonterías, estupideces insustanciales y desatinadas. ¿Qué le vamos a hacer? No son pocas las tonterías a las que me dedico a lo largo del día y si, disfruto con ellas. Leer, pensar, reflexionar, meditar en silencio son algunas. Luego está tener el valor de mostrarme así "blandamente" para que alguien intente moldear a su manera la paparrucha del día que he tenido la ocurrencia de publicar.
Tocada, pero no atontada. Gracias. Por cierto, me encanta la palabra.
Con el aire del abanico
Me refugio en la poesía y en las hojas de los libros que cultivo, cada vez más silente, cada vez más invisible pero siempre alerta ante los peligros que acechan al otro lado de mi insignificante existencia. Entre la soledad o la indecencia elijo la primera y entre la indiferencia y el compromiso, la segunda. Eso sí, no tomaré más arma que un abanico por eso de dar aire.
Ilusionismos
Ojalá encontremos el camino hacia un bosque de sombras, las nuestras, igual ellas son capaces de ver una tierra redonda y en peligro. Por el momento confío en la ciencia, el lugar donde el saber se demuestra con hechos y me sumerjo en las artes donde las ilusiones son pura experiencia.
Cuál es la pregunta
Como una niña sigo sin respuestas y vuelvo al agua por si allí se encuentra la pregunta correcta.
Fluir placidamente
Construirse con tiempo
Astenia primaveral
Los enredos del pensamiento se desvanecen. No hay nada como sentirse artista para cambiar las astenias estacionales y tomar las riendas de la vida. Y digo yo ¿Quién no tiene una brocha y un bote de pintura?
Un cuento de terror
Una abuela y su nieto, una casa con dos vecinos en la calle, unas paredes blancas a la sombra de un molino. Con poco, un lugar donde cobijarse, donde aparearse, formar una familia, vivir bajo techo y descansar al llegar la noche.
Dijeron que estaba escrito en la ley que todos deberían tener una casa, sin lujos con cierto confort, al menos un espacio digno y saludable. Ahora, mientras los molinos giran, no para moler sino para producir energía, las viviendas se convierten en pura especulación y los gobiernos no intervien dejando triturado el derecho y no pocos sueños.
Una abuela cuenta a su nieto el cuento de "La casita de chocolate" en la que vivía una bruja que se quería comer a dos hermanos. El nieto pregunta si la bruja aún existe. Mira al cielo la anciana, suspira y le confiesa que ahora las brujas tienen otro aspecto, otro nombre, no comen niños, ahora les roban las casas a sus padres y dejan a los niños y a los abuelos en la calle.
Pero abuela, ese es un cuento de terror.
Danzar sobre las horas
No cambiaré de gafas
¿De qué color es la piel de Dios?
Un roscón que sabe a amor
Yo tuve un rey. Llegaba de madrugada trotando sobre un renglón escrito a lápiz. Sufría al subir por las eses temblorosas de los deseos y cuando atravesaba una ñ comprendía que iba en la dirección exacta que lo llevaba hasta mi.
Hoy, cuando los caminos están sembrados de borrones, aquel rey que yo tuve se ha transformado, por respetar las líneas y puntos suspensivos de las miles de cartas recibidas en papel DIN A4, en una Maga de diversos géneros que se acerca al límite de una realidad tan oscura como la noche.
Ahora, desciende por las interrogaciones que iluminan la luz de la razón de una estrella de purpurina, por fin me adivina entre las sábanas, toda ingenuidad, una niña vieja abrazada a una muñeca de retales de esperanza que sueña con un amanecer de seis de enero.
La Reina Maga deposita uno de los regalos, el que siempre se encuentra, el mejor, único y universal. Sobresale por la lengüeta del zapato, es rojo y calentito, late sin darle cuerda. Si deja uno igual en todos los hogares seguro que el mundo, este roscón de masa madre, sabrá mejor.
Yo tuve un rey y mañana...
Dos en una vuelan
(Todas mis versiones os agradecen todas las lecturas)













