Se adelanta el otoño



 Se adelanta el otoño en la enredadera. El sol ya no baja a bañarse a las siete. Mis vecinas aladas han dejado un rastro de silencio sobre la acera, huyen al sur. Un vientecillo mueve las hojas del periódico jugando con las palabras que nos abofetean desde la mesa. Entre un par de nubes la luna observa el ir y venir de mis pasos, leo mientras me acuna el atardecer y ella anuncia la noche. Envuelta en papel acaricio las últimas horas del estío de este mundo propio en el que disfruto del tiempo que resto al caos de piedras que caen sobre las redes del universo.

Se adelanta el otoño en la enredadera y no siento pena. Tengo todos los rayos de sol guardados entre los hilos del cestillo, en las entretelas donde he cosido cada momento de sosiego.

Solo me entristece el vacío que nos dejan los amigos que no volverán el próximo verano. Los traeremos a través de las sombras de los recuerdos.

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