Se adelanta el otoño



 Se adelanta el otoño en la enredadera. El sol ya no baja a bañarse a las siete. Mis vecinas aladas han dejado un rastro de silencio sobre la acera, huyen al sur. Un vientecillo mueve las hojas del periódico jugando con las palabras que nos abofetean desde la mesa. Entre un par de nubes la luna observa el ir y venir de mis pasos, leo mientras me acuna el atardecer y ella anuncia la noche. Envuelta en papel acaricio las últimas horas del estío de este mundo propio en el que disfruto del tiempo que resto al caos de piedras que caen sobre las redes del universo.

Se adelanta el otoño en la enredadera y no siento pena. Tengo todos los rayos de sol guardados entre los hilos del cestillo, en las entretelas donde he cosido cada momento de sosiego.

Solo me entristece el vacío que nos dejan los amigos que no volverán el próximo verano. Los traeremos a través de las sombras de los recuerdos.

Paparruchas

                                        


 Según la RAE una "paparrucha" es una noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre el vulgo; una tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada; una masa blanda, como la del barro. 

Pues de paparrucha ha calificado mis textos un lector o lectora y me inclino a pensar que se refiere al segundo significado, es decir, tonterías, estupideces insustanciales y desatinadas. ¿Qué le vamos a hacer? No son pocas las tonterías a las que me dedico a lo largo del día y si, disfruto con ellas. Leer, pensar, reflexionar, meditar en silencio son algunas. Luego está tener el valor de mostrarme así  "blandamente" para que alguien intente moldear a su manera la paparrucha del día que he tenido la ocurrencia de publicar.

 Tocada, pero no atontada. Gracias. Por cierto, me encanta la palabra.




Con el aire del abanico

 


He comprobado que hay más motivos de felicidad bajo la enredadera por la que pululan las avispas que intentando poner una sombrilla en la playa. Hago magia con la sombra de las manos que acarician las espinas de las rosas y escucho como suena el poder desde la distancia. Todo lo que tengo me es suficiente, solo pido que ahí fuera se rompa la cadencia absurda que precipita al ser humano al odio y que se termine la moda de las malas noticias, la mentira y las opiniones constantes y continuas con la razón vacía de quien no ha leído dos líneas seguidas. 

Me refugio en la poesía y en las hojas de los libros que cultivo, cada vez más silente, cada vez más invisible pero siempre alerta ante los peligros que acechan al otro lado de mi insignificante existencia. Entre la soledad o la indecencia elijo la primera y entre la indiferencia y el compromiso, la segunda. Eso sí, no tomaré más arma que un abanico por eso de dar aire.