CHISTERA

Me quedé sentada en el borde de una sima, todo por caer. Un abismo negro repetía ecos, aullidos, lamentos, gritos de socorro. Yo movía los pies como queriendo correr pisando la oquedad, todo aire como camino. No era una pesadilla, era la pesadilla. Me balanceé y agarrando al vuelo un pensamiento pronuncié  una palabra inesperada "chistera" la pensé llena de colores, la agité y con un par de cabriolas se posó sobre la desesperación y el desánimo. Parecía fácil hacer magia, mi boca soltó un "Abradabra" por si del sombrero del mago se animaba a salir una paloma. Hay días en los que se necesita también una varita mágica, era uno de esos. Seguía sentada al borde de la sima pero bajo mis pies se adivinaba una escalera que ascendía hasta un montón de plumas ligeras y brillantes. Escribí con lágrimas: Igual alguien se anima y toca el ala de la vida y de repente, de repente desperté. Ahora espero que no haya truco y todo vaya bien.



           










Madrid

 Madrid era un tren largo y subterráneo con hombres grises que viajaban mirando a ningún sitio. Era un bar con mejillones vacíos en el suelo y una vieja robándome un pendiente. Luego Madrid fue una cabalgata de elefantes del circo Price con los Reyes Magos tirando caramelos y yo vomitando las ilusiones al verme frente a ellos. Madrid fue después el puente hacia el futuro, la expedición que me llevaba a una nueva familia, los reencuentros en la estación del norte, compañeras de uní, nuevas vidas. Madrid de pronto fue  movida y luces de colores, un viaje al mundo de la inclusión de la mano de un corazón que tenía una llave que abría los sueños y el camino. De Madrid al cielo y allí sigo y sigue siendo fascinante. Madrid este sábado se combirtió en una estación de tren cuyo viajero era el amor y el quipaje la esperanza.





Mirar la luz

 Mirábamos a la luz, al sol, al horizonte en los días felices, cuando todo estaba por llegar y nada era imposible.

    Mirar de frente a la luz, sin bajar las persianas, dejando que llene todos los rincones de nuestra casa, de nuestra alma tiene hoy, para mi, desde la perspectiva de los años en los que mucho ya ha llegado, tiene hoy para mi, repito, sentido, mucho sentido. Me siento en el alero de los anhelos y abro todas las ventanas a la luz. No permitiré que las sombras nos nublen. No permitiré que la noche nos cubra, no permitiré las tinieblas.

    Alumbrarán las estrellas el camino, habrá luz, sol y amaneceres porque así todo será más fácil y miraremos de frente lo que tenga que llegar, iluminados.



Naturaleza

                                                          

 Observo la belleza de la naturaleza, su fuerza y ese empeño en continuar creciendo a pesar de la mano del hombre o del poder devastador del progreso. Desde siempre me he sentido parte de ella. La he amado tanto como temido. Nunca he comprendido que no nos ocupáramos más de cuidarla y de cuidarnos de ella por encima de todo. Y ahora, contemplando el vigor de su impetuosidad, me escupe, desde los cascotes que entierran los cuerpos de los desherados, una pregunta ¿Cuándo se ocuparán los seres humanos de lo importante, se dejarán de batallar por el territorio que no les pertenece y se protegerán de mi furor, ese que puede hacer crecer salvajemente una célula diminuta, mutar un microscópico virus o generar un gigantesco seísmo?

Mientras unos piden refuerzos para matar otros ponen sus vidas a disposición de la muerte por salvar una vida. Paradojas que la niña del futuro contempla asombrada.



Se cae el tiempo

 Cae el tiempo sobre la cúpula de arcilla que soporta su memoria. No aguantará otras nieves ni otras lluvias. Sucumbirá y derramado sobre los restos de ajuares ajados, escasos u oxidados acabará enterrando lo que solo fue mientras alguien se ocupó de dar cuerda al reloj de los cuidados. Mientras contemplo lo inevitable desde el mirador del presente la nostalgia da paso a la certeza. Doy la espalda a la ruina que se promete cercana y me siento a saborear un café. Hoy está despejado. 



Mirar al mundo

                                             
Cada día me asomo a la ventana que da al mundo, miro por ver si algo ha cambiado y algunos han resuelto devolver la dignidad a las mujeres que hacen cola al borde del abismo. En jarras observo el ir y venir y el parloteo, desilusionada vuelvo siempre a cerrar los postigos de la esperanza. Me vuelvo a mis asuntos y desbrozo el jardín de palabras que se gritan absurdas entre tanto dolor, entre tanta muerte, entre tanta negrura que sigue envolviendo a tantas mujeres. Mañana volveré a mirar por si hay sorpresas. Mañana, otra vez mañana.
 

Mi no lugar

  He realizado un viaje a un lugar donde me sentí expulsada por mis propias convicciones, por las experiencias vividas y las luchas no resueltas. Si fuera una ecuación no sabría cómo despejar la incógnita, no encontraría solución pero un gran profesor de matemáticas me enseñó a trabajar con sentido común y orden. Eso me devuelve a mi tiempo y a mi espacio y resuelvo, no existe el problema porque no hay planteamiento posible. En ocasiones la vida se desarrolla por inercia, el fenómeno que yo viví ha desaparecido y esto  último, era un espejismo. Será pero no para mi. Por tanto regreso a mi galaxia y me envuelvo en palabras con contenido, ronroneo al calor de lo pequeño y disfruto de lo poco que me queda por hacer en la biblioteca del no lugar.