Abro el libro y entro en la nube, me transformo en bruja o en hada, soy una mariposa o un ogro. Cierro el libro y miro alrededor y veo los ojos que miran a su vez un camino mágico, el de la imaginación. No me importa ser la equilibrista que pisa la línea de los sueños. Creo en lo que hago y sé que no caeré y si lo hago, en el abismo me esperan las estrellas que alumbran las profundidades del saber.
Creer en lo que haces
Creer en lo que haces es un pasaporte para ir al lugar de los sueños. Es viajar con un proyecto cuyo fin siempre es satisfactorio porque llegas a donde deseas. Trabajar con libros, pretendiendo hacer de la lectura un lugar en el que habitar en la infancia y el resto de la vida, es un privilegio.
Pájaros
Tronaba y granizaba. Las golondrinas asomaban el pico por sus nidos de barro. La tele, reflejada en la ventana, daba otra vez noticia sobre la vileza, el deshonor, la mentira, la mezquindad. Tronó de nuevo. Un gorrión miró a la golondrina desde el alero y guiñándole un ojo, señaló el cristal con el ala ¿Pájaros?
¿Qué ves por la ventana?
países ricos con pobreza. -Mira por la ventana de tu casa ¿Ves niños haciendo cola para pedir comida?- les preguntábamos. Los niños no entendían, hasta el final de la actividad, lo que queríamos demostrar porque no veían las colas. Si hoy miramos el mapa desde arriba, como dice un poema de Wislawa Szymborska, si miramos bien, vemos las casas vacías, las colas del paro, las colas de Cáritas, las colas a las puertas de los bancos... Hoy hay niños españoles que se reconocerían en el mapa como pobres. Qué vergüenza, aún pretenden que hagamos cola para votarlos mientras nos colocan al lado de racimos y ovejas en sus mapas económicos. Por favor, miren por sus ventanas.
Suerte
España, una falla que arde de arriba abajo y de dentro a fuera. España, desmantelada y puesta en venta por los que portan sus banderas. España, piel de toro apolillada, pisoteada en el centro del zaguán de la ambición y el egoísmo. Ahora parece que nos toca comprar las últimas papeletas de una rifa. Se rifan a España, ojalá acertemos y no les toque a los que sólo les interesa repartírsela.
Paisajes
Diez horas viajando con sol y lluvia, entre olivos o almendros, por llanuras y entre montañas. Un perro corría despistado y confundido, unos desaprensivos se hacían fotos coche a coche, cuatro ciclistas corrían hechos piña, todos por la misma vía, todos confundidos, todos expuestos, todos dentro de esa rendija de tiempo en la que nos sumergimos subidos en un coche. Si el perro se cruza, si un ciclista cae, si los chicos de la foto se mueven, ahora podría estar en otra dimensión.
Pero el destino me ha traído de vuelta a la rutina. Nunca faltan animales y desalmados poniéndonos en peligro cada día.
Diez horas viajando y como souvenir me quedo con el mar, ese inmenso mar poderoso, azul. Libre.
Una mentira gordísima
Es tan gorda la mentira que nos cuentan cada día, que siento
que el monstruo de “Una mentira
gordísima” se ha salido del libro y multiplicado por mil se ha hecho presente en nuestras vidas. En el cuento infantil la
trola hecha monstruo pesado se ha pegado al niño y no se despega de él. Pues
así estamos todos, vivimos rodeados de una mentira horripilante que sale por
las bocas de esos seres que nos lanzan, a todas horas, mil patrañas a través de los medios, detrás de las cámaras, sentados
en sus estrados, en los bancos o viajando de pueblo en pueblo. Ya está bien,
hasta los niños saben que no hay que mentir. Pero hay tantos mentirosos que ya no sabe uno
si mandar al monstruo a paseo o salirse del
cuento.
(Una mentira gordísima de Marjorie W. Shamat)
Alegría para enero
Siempre hay motivos para la tristeza. Ese lugar oscuro donde no cabe más que el desaliento y la angustia. Siempre hay razones para entristecernos, para caer a esos lugares grises y profundos. En ocasiones la tristeza se justifica así misma, tiene razón. Otras te atraviesa a traición y te hiere como una enfermedad infinita. Pero siempre está ahí, justo al borde del espacio que ocupa tu día, pegada a la alegría que, por cierto, goza de las mismas oportunidades que la otra, o más. Si estás entre las dos, ya sabes, puedes buscar puntospara trazar tu línea.
Yo esbozo un garabato lleno de curvas.
Escojo para enero la ALEGRÍA.
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