No logro recordar el instante en
que nuestra vida se tornó un desconcierto. Esta mañana desayunando me he fijado
que llevo tiempo sin mirar las nubes, los gorriones o cómo el sol pinta las
tejas de colores. No logro recordar cuándo dejé de saborear los despertares. Me he asustado y mucho.
Lo siento
“tíos”, qué os den con la crisis.
Como diría Darío Fo, sentido del humor.
Nada de miedo y ya veremos. Todos somos muchos, y muchos no hicimos nada para merecer
esto…
