La cuerda de la esperanza

Nunca sentí la inmensa soledad que la incertidumbre siembra cuando no ves el final de lo que no entiendes, no controlas. Es un agujero tan oscuro y pesado que te atrae hasta el fondo y que casi te dejas llevar, sin oponer resistencia, porque ya no tienes fuerza, ni ilusiones, ni esperanza.
Nunca creí que los sueños se quedaran atrapados en las redes del miedo, ni que la ansiedad por ver a los míos pasara de ilusión a desasosiego.
Nunca creí que la vida fuera solo hoy, aunque llevará tiempo repitiéndome la importancia del ahora. Nunca pensé que la literatura se convirtiera en realidad y que yo sucumbiera al abismo de esa incertidumbre.
Pero no puedo defraudar a los que creen que soy fuerte, no puedo olvidar lo que tantas veces he dicho, no, no me dejaré caer, me agarraré a la cuerda que me lanzas tú desde el espacio de no vida donde habitas, ahí al otro lado de este hoy que da tanto miedo. Me la pasaré por la cintura y dejaré que tiren de ella los que tanto me aman.
                          

Conjuro tras conjuro 4

Una tarde cualquiera de los días en casa, llegó un arbolillo de ramas quemadas, al patio.
Allí había unos hermanos jugando a las damas y el árbol les dijo:
Os echo de menos,
la plaza está rara,
por qué ya no hay niños,
ni niñas, ni papis, ni mamis
ni ruido, ni nada.
Y la niña lista le muestra la causa.
El árbol suspira y agita sus ramas,
y en el bordecillo de las grises ramas,
aparece un brote, verde, y el árbol
declama:
CON LA VERDE RAMA
QUE EN LA PRIMAVERA
BROTARÁ CONMIGO.
CON LA RAMA VERDE
CON TRES GOLPES SECOS
¡PLIS, PLAS, PLOS!
MARCHARÁ ESE BICHO
Y NIÑOS Y NIÑAS
VOLVERÁN CONMIGO.
CON LA RAMA VERDE
CON LA VERDE RAMA
DE LA PRIMAVERA.
Y cuando la rama se volvió verde del todo, y no solo esa, al bicho Corona le dieron
tantos ramazos en el culete que no volvió más. Y colorín colorado, muera el bicho coronado.

                

Conjuro tras conjuro 3

Conjuro tras conjuro, 3
Mosqueado y enfadado andaba el Virus Coronado pensando qué le pasaba. Notaba cierto temblequeo en las membranas, como si una vibración las moviera y encogiera.
Yo sabía que era el eco de vuestras voces repitiendo, una y otra vez, el contrahechizo. Me dije, hay que seguir y me puse manos a la obra, manos al cuello del bicho
(Repitamos todos juntos con ritmo, mucho ritmo):

¡Por la membranas del bicho
Lancemos nuestros hechizos!

¡Por cada grado de fiebre,
Un Paracetamol le llegue!

¡Por las toses que tenemos,
Que se tire ochenta pedos!

¡Y todo el jabón del mundo,
Para borrar su corona,
Llueva sobre el ahora!

Todos juntos desde casa fuímos repitiendo un día tras otro los contraconjuros. Y su última membrana aparecía cada vez más desdibujada.
Y colorín colorete nos quedaremos en casa hasta romper sus poderes, y colorín colorete ¡pum, pum, requetepúmmmmm!
¡Mueeeeeeereeeeee!

Conjuro tras conjuro 2


El virus coronado andaba un poco alborotado.
"Estas familias me están matando,
tanto cariño me está agotando- decía poniéndose verde.
Había llegado de la Conchinchina en plan "megaconjurado" y ahora lloriqueaba a baba tendida.
Mientras, desde casa, todo el mundo estaba feliz y contento,
resistiendo, sonriendo.
Hadabruja (yo, por supuesto), que también estaba en casa, preparó un hechizo que traería consecuencias al VC de la porra.
Para que el hechizo tuviera efecto todos tenían que leerlo en alto y al mismo tiempo (como hacemos en la biblio, con fuerza y hacia fuera) repetirlo tres veces, con mucha gracia y...  a la hora del cuento, las seis y cuarto, más o menos:

¡Corona virus, bicho corona!
Sal de mi vida en una hora.
Con mis cosquillas y carcajadas
Yo te conjuro ¡sal de mi casa!

¡Sal de mi vida muerto de risa!
Y no te olvides de tu camisaaaaaa.
Tris, tras (risas)

Dicho esto solo les tocaba esperar un poquito más. Así que ni colorín colorado, esto aún no ha terminado. Ni colorín colorete, pero acabará en tres periquetes.
Espero.


Conjuro, tras conjuro 1

Buenos días de cuento, para los niños y niñas de la biblioteca.
<<Érase un mundo al que un conjuro había metido en sus casas. Todas las personas contrajeron un virus coronado ¡vaya cosa!
Ni colé, ni música, ni guarde, ni inglés.
Ni biblio, ni ludo, ni judo...por el fastidioso conjuro.
¿Qué hacer ?
Esa era la gran pregunta, y la respuesta, la respuesta  que en todas las casas se pusieron como locos a hacer manualidades, juegos en familia, recetas de cocina, etc, etc.
El virus comenzó a temblequearrrrr, como el esqueleto  del armario, ya sabéis, pero nadie sabía que esto estaba sucediendo, tan solo Hadabruja y Hadaacaramelada, vuestras bibliotecarias, habían descubierto el miedo del virus a las familias unidas. Así que ahí va el contraconjuro que prepararon para destruir, poquito a poco, al virus coronado:
Manos de madre,
Manos de padre
Manos arriba, saltan y brincan.
Manos de niño,
Manos de niñas
Junto a los padres bailan la conga por la cocina.
Todas las manos baten y pringan
Un buen bizcocho hechos de risas.
Abracadabra ni un virus quede en esta casa.
Abracadabra ni un virus quede en ninguna casa.
Dicen que poco a poco el mundo fue abriendo sus puertas.
Y colorín colorado este cuento todavía no ha acabado.>>

Seguirá


Hoy comienza el carnaval y nos vestimos de otros, nos confundimos con todos, preguntamos por quién somos, nos perdemos entre muchos, bailamos sones confusos, buscamos y no encontramos, nos llaman y no escuchamos, cantamos, bebemos, desfilamos, concursamos, nos mostramos sin pudor, nos tapamos y ocultamos, engañamos y reímos, asustamos y bufamos...
¿Ayer no era carnaval?No se yo.

Aventuras

Me gustan los comienzos. Los retos que provocan terremotos de ideas. Me gusta perfilar caminos en cuyo recorrido la creatividad flirtee con la imaginación y, de paso, sea necesario razonar para conseguir la meta. Disfruto sumergida en este universo ilimitado, perdida, solo en apariencia, entre un bosque de palabras que se juntan para formar lo que será una nueva aventura.
Y mientras hay quien teme lo nuevo, yo me inclino por inventarlo, por hacer que la esperanza me sirva para seguir avanzando. Hoy por hoy solo nos queda eso, volver a empezar.
Y por qué no. A quién no le gusta estrenar.