Si Gloria viviera o viviese

Sí Gloria viviera seguro que lo habría escrito ella. Como se fue lo escribo yo para ella, por todos:

Me voy a la luna. A la una.
Me cambio de mundo en solo un segundo.
Les rompo el compás:                                                                
-y tu más.
Les doy la tarjeta ¡Vaya jeta!
Les pongo a la cola del paro por ineptos, ladrones, falaces, faltones...
Me voy a la luna,volando. (Pero no a la de Valencia)
Me voy de este mundo y me fundo uno mas sano y mas justo.
Con menos disgustos.
¡qué gusto!
Me voy a la luna.
De una.                       

Responsabilidades

Soy responsable de mis hechos, de todo lo que de mi depende. Responsable de mis entradas y salidas, de las plantas que alimento con el agua que utilizo, responsablemente. También de mis palabras, las lanzo o las tiro, las canto o las declamo, mías son. Mío es lo que con ellas digo. Y lo soy de mi trabajo, de mi esfuerzo, de los resultados, siempre en la medida que dependen de mi responsabilidad. Lo soy de mis afectos. De todo eso me hago responsable y hasta de lo que debiera y no recuerdo. Soy desde muy pequeña tan responsable que a veces me duele. Pero, no  me hago responsable, ya no, de las responsabilidades y compromisos que no son míos. No, que ellos se ocupen y, si no lo hacen, tampoco me hago responsable de los problemas que ocasionen. Aquí queda dicho, el favor acaba siendo obligación y por último, castigo.

El cuarto de arriba

Llegó el otoño y me pongo a limpiar el cuarto de arriba. Sacudo y paso un paño, blanco muy blanco, para que se impregne del rojo polvo que dejó el verano. Con las ventanas abiertas el cielo se funde con la estancia, la cama recibe al sol y el espejo saluda a una nube que juguetea con la chimenea de enfrente. Me siento mirando al infinito que pestañea en lo alto de la lámpara, respiro una mota de perfume que desprende la cortina que mueve la brisa. Me gusta ser de aquí, de mi casa y de mi vida, pasar las estaciones y respirar tranquila, aquí y ahora. Pienso y en voz alta me oigo decir ¿independencia? Vivo en la república independiente de mi casa, lo demás, ganas de liarla.

Ser camino, canino

Me gusta caminar por los amaneceres del verano. Confundirme con el camino sin pensar en otra cosa que en ser. Ser ese ahora que es frescor mañanero, olores campestres, tierra o cielo. Olvidarme de lo urgente, de lo cotidiano o lo profundo, solo ser camino. Ir sobre y con la naturaleza y si toca pisar lo que el hombre ha creado, ser asfalto o adoquín.  Incluso podría ser pájaro o perro, cualquier alimaña, una planta, solo tiempo, solo ser el ahora con todo el universo mas..., me niego a ser mierda de perro. Podría admitir su canicidad y ser él, insisto, pero nunca el tipo que no recoge las heces de su chucho, a ese lo borro de mis amaneceres.

Hormigas

Un hormiguero humano anda como loco transportando las pocas cosas que necesita en su viaje.
Los que se odian y se matan transitan por las misma baldosas y se sientan en lugares cercanos a las puertas que los llevarán volando a los destinos donde su vida puede ser un infierno. Cada uno de esos grupos lleva los símbolos sobre su cuerpo, muestran al mundo lo que son y a los que no quieren. Se miran y se ignoran, no se hablan, tan oscuros y tristes y sin embargo no todos portan debajo de sus identidades ese odio. 
Los otros, los que vivimos fuera de esas convicciones que te atan y limitan los miramos preguntándonos ¿merece la pena? Y nos comemos una hamburguesa mirándolos ir y venir como si se tratara de una peli, pero no lo es.


Lobos

Hace mucho que sabemos, los que leemos cuentos, que los lobos son lobos, los conejos son conejos y los agujeros sirven para esconderse. Que si en un agujero cae un lobo y un conejo se acerca demasiado a él y presume de su suerte es fácil que resbale y caiga dentro y, entonces, ya se sabe.
Hace mucho tiempo que, los que leemos cuentos, no queremos otra cosa que cuidarnos de los lobos que acechan en los bosques del poder y que nos convencen con palabras seductoras de su amable amistad, de la puerta que abren con sus garras para cerrar después de un golpe con su cola de alimaña para comernos enteritos.
Hace mucho, mucho tiempo que, los que leemos, sabemos que los lobos de los cuentos son fantásticos y los de verdad son necesarios pero los del poder son devastadores y por eso hace mucho, mucho tiempo que no queremos parecernos a ellos, ni acercarnos, ni verlos.


Pintar la vida

Hace años escribía "si la realidad se pone gris, la pongo verde". Hoy muchos años después sigo sin saber hacerlo. Lo que parecía tal fácil con quince años ahora debe requerir unas dotes que, sin duda, no tengo. Sin embargo he aprendido que los días tienen mejor color si repites lo bueno. Que puede aparecer un arco iris si ves lo mejor en los demás. Que, si intentas pintar tu vida con el color que da la risa, aparecen motas de humor que al mezclarse con el gris se vuelven plateadas, del color de las estrellas. Así que "si la realidad se pone gris, brochazo". Creo que ya he conseguido un azul brillante y un rojo cereza. Y sigo... Mola.