Como una niña, ha sido al final de la tormenta que, he nadado junto a la cara oculta de la luna. He buceado bajo las páginas de un periódico que intentaba verter la sucia tinta de las noticias de tierra firme. No ha conseguido teñir el agua cristalina que abrían mis brazadas de afán de silencio. Un par de avispas se ahogaban en la oscuridad de las ondas que el impulso de mi cuerpo dibujaba en la superficie. Cómo es posible que unas podamos ver las estrellas y sentir el frescor de la noche y otras busquen razones para vivir bajo las llamas de la muerte que incendian el mismo cielo.
Como una niña sigo sin respuestas y vuelvo al agua por si allí se encuentra la pregunta correcta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario