En el límite de la ausencia

Irse cuando toca. Partir cuando no quieres quedarte. Salir de, cuando llega el momento o cuando no puedes más. En algún momento todos nos vamos y siempre queda el vacío que deja nuestra ausencia. Lo malo no es partir, lo malo no es irte para siempre, lo malo es quedarse al borde del hueco sombrío del que parte. Lo doloroso es sentir la ausencia y el vacío de ese ser al que tenías en tu vida y se ha marchado. Ahí estamos todos alguna vez. Duele la partida y duele la ausencia y nos sentamos al lado del que queda, al lado justo del límite que marca la salida hacia el infinito no estar. Nos quedan los días felices del tiempo que compartimos, las miradas y sonrisas. No todo se ha ido.

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