Suele pasarme que miro al mundo y me recorre un escalofrío. Contemplo la inmensidad de pueblos que se precipitan a los abismos de la incertidumbre como cuando de pequeños nos lanzábamos sin miedo, sin medir las consecuencias de la caída. Creemos que las insignificantes decisiones que tomamos no determinan las grandes causas que desembocan en el daño que sufriremos al dar por hecho que las pequeñas acciones no influyen en el devenir de la historia. Se agitaron las banderas, se cantaron los himnos que llevaron al poder nuestra ignorancia. Jason tenía Argos para navegar hasta la tierra donde conseguir el Vellocino de Oro, su determinación y el favor de los dioses, algunas artimañas de Medea y sus propios hombres, los argonautas, lo hicieron posible y, sin embargo...¡Ay las decisiones!